Hoy: viernes, octubre 22, 2021 6:37 am

Pandemia obliga a niños a trabajar

La mayoría de los menores que trabajan se en rolan como vendedores ambulantes, señala el Sipinna.

CANCÚN, QROO.- Alrededor de 8 mil menores de 5 a 17 años se sumaron a la fuerza laboral en Quintana Roo en apoyo a la economía familiar, luego de que sus padres se quedaron sin empleo por la pandemia del Covid-19.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2017 en el estado había 350 mil 423 niños y adolescentes, de los cuales 32 mil 939 realizaban alguna actividad económica, poco menos del 10%.

Para el 2020 se tuvo registro de 403 mil 407 menores, de los que 41 mil 147 ejercía alguna actividad laboral, es decir 8 mil 208 más, comparado con las cifras del 2017.

El trabajo infantil ha sido uno de los temas que impacta a la sociedad, pues a nivel nacional hay tres millones 269 mil 395 niños y adolescentes de 5 a 17 años que realizan alguna actividad económica.

De este gran total, un millón 755 mil 482 realizan labores no permitidas, de los que 39% son mujeres y 61% hombres, de acuerdo con las cifras que arrojó la encuesta nacional del Inegi.

INCIDENCIA EN QUINTANA ROO

Las estadísticas del trabajo infantil son variantes, reconoció Norma Salazar Rivera, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes (Sipinna) en el estado, en entrevista para 24 Horas Quintana Roo, periódico de cancún.

En el estado, dijo, una de las principales razones del trabajo infantil fue que se tuvieron que sumar al apoyo económico familiar, debido a que sus padres se quedaron sin empleo por la pandemia a causa del Covid-19.

Sin embargo, también hay casos que lo hicieron voluntariamente para ayudar, pagar la escuela o sus propios gastos, aprender un oficio o pagar deudas, no el estudio u otra razón.

Explicó que las principales actividades en las que incursionan dependen del espacio geográfico, por ejemplo, en el estado es el sector agrícola o comercio, principalmente como vendedores ambulantes.

La funcionaria precisó que también influyen condiciones climatológicas y económicas, ésta última la principal, pues antes de la alerta sanitaria se había detectado que durante las vacaciones el trabajo infantil aumentaba hasta 30%.

El motivo, expuso, es porque los menores y adolescentes aprovechan ese periodo para ahorrar, contribuir al gasto familiar o por el simple hecho de aprender alguna actividad. No obstante, aclaró que no por ello se omiten las condiciones en las que laboran, sino vulneran sus derechos, pues no es lo mismo aquellos que trabajan en espacios abiertos, como mercados, afuera de plazas comerciales o avenidas y los que están en sitios que garantizan su seguridad.

NIÑOS EN LAS CALLES

Señaló que hay que tener bien claro cuándo es una explotación infantil y trabajo, debido a que el primero lleva una serie de alteraciones y violaciones a sus derechos humanos.

Casos como la trata de blancas, aprovechamiento de que son menores, e incluso a través del miedo obligan a realizar actividades que están fuera de su desarrollo, y por ende no tienen a un tutor que esté a cargo
de ellos.

Reiteró que en Quintana Roo se ha detectado que hay niños en la calle, diferencia a que los que son de la calle, es decir, los primeros aún tienen un vínculo familiar.

Son menores que llegan a dormir a casa, van a la escuela, mientras que los otros hacen de la calle su propio hogar, ya no hay relación con papá o mamá, y por supuesto ya no estudian.

Dijo que cuando detectan a un menor en una situación precaria se realizan labores multiciplinarias, con el objetivo que más dependencias actúen bajo los lineamientos en pro de los infantes.

Salazar Rivera destacó que en esta coordinación trabajan, principalmente el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la Fiscalía estatal y la Secretaría de Seguridad Pública.

Agregó que, para tener un mayor control del trabajo infantil, a nivel nacional y estatal se creó en cada Secretaría una comisión intersecretarial, que se encarga de llevar un registro de todos los menores y jóvenes que realizan una labor.

Y es que, de acuerdo con la ley, un adolescente mayor a 15 años puede trabajar, siempre y cuando el espacio le brinde todas las garantías de sanidad y seguridad.

ACCIONES COORDINADAS

La experta del Sipinna, precisó que ahora que se trabaja en coordinación con diversas instancias hay más oportunidad de conocer a detalle la situación del porqué un menor trabaja.

Mencionó como ejemplo que al recibir un reporte al 911 o DIF se envían autoridades preparadas y capacitadas para abordar esta situación para que se inicie la investigación.

De esta forma se ha detectado que algunos trabajan porque los mismos padres los obligan, cuando sucede esto, se les explica a los tutores las consecuencias de sus actos, como quitar la patria protestad y darla a un familiar más cercano.

Dijo que antes como primera acción se enviaban a los menores y adolescentes a una casa hogar, pero lejos de ayudar a su crecimiento personal y académico, lo único que se provocaba era truncar su preparación emocional y psicológica.

Con la anterior medida se rompía de golpe el vínculo familiar, por lo que se prefirieron nuevas medidas, que privilegian aplicar todas las opciones legales para llegar a un mejor acuerdo.

Sostuvo que el enfoque tutelar que se tenía hace varios años ha cambiado, porque antes no se buscaban otras alternativas, la única opción era que el estado se encargue del
menor.

De esta forma, cuando cumpla 18 años que entre a la vida laboral, pero el Sipinna se ha encargado que cada instancia aplique el servicio que le corresponde.

PREVALECE EXPLOTACIÓN EN DESTINOS TURÍSTICOS

Con respecto, a los municipios que tienen una incidencia en el trabajo infantil, comentó que hace unos 10 años se podían ver a muchos niños, sobre todo de otros estados trabajando en la zona hotelera de Cancún.

Sin embargo, con las nuevas leyes se ha disminuido esta práctica; aunque también en Solidaridad se ha detectado esta situación, el principal motivo porque son sitios en donde hay mayor afluencia de visitantes y turistas.

No obstante, reiteró que estos casos se prestan a explotación tanto labora y sexual, pues hubo uno en el que un niño “trabajaba” abriendo y cerrando puertas en una tienda de conveniencia, pero desapareció. Ante esto se emitieron alertas de búsqueda y fue encontrado en la ciudad de Mérida; fue engañado por un adulto de que mejoraría su situación, lo cual fue todo lo contrario.

“Es aquí por lo que invitamos a los padres de familia a que eviten a exponer a sus hijos, es el riesgo del trabajo infantil”, puntualizó la secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de
Protección Integral de Niños,

Niñas y Adolescentes. En cuanto a la zona sur del estado, refirió que, en su momento, se reportaba que en los cañaverales trabajaban menores de edad, la mayoría provenientes de otras entidades.

“Aquí el caso era particular porque se trataba de familias completas en las que tienen costumbres de que todos tienen que aportar”, pero con apoyo de los ingenios se fue erradicando esta práctica, se les fue brindando educación a los jóvenes, servicios de salud y otras actividades.

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